One Day At A Time

One Day At A Time

Bienvenid@s, aqui podran encontrar mis historias, libros y mi musica favorita, etc, comentarios y sugerencias siempre son bien recibidas.

Caribbean Cruising

 

 

Capítulo 15

El Encantamiento. Día cuatro


Brooke había dicho que le gustaba llevar la fiesta con ella, y absolutamente lo hizo. Yo estaba sentada en la cubierta de la nave. Cerca de los límites de la zona infantil de la piscina, cuando llegó con su grupo, como Ryan se refiere a ellos.

Seis chicos la estaban siguiendo como cachorros, esperanzados por una galleta para perros. Era algo divertido de ver.

Me vio y me saludó con entusiasmo. A continuación, se dirigió hacia mí. Yo había llegado antes de que empezara a llenarse, y había sido capaz de reclamar un par de tumbonas, pero de ninguna manera sabía que necesitaría reservar ocho. Me pareció desconsiderado de nuestro grupo el coger tantas, sobre todo cuando no había tenido la certeza de que Brooke traería a todo el mundo.

Supongo que no debería haber tenido esa duda, pero ahora me preguntaba dónde se iba a sentar todo el mundo.

Aparentemente, los chicos estaban bien con el suelo o el borde de una tumbona porque tan pronto Brooke reclamó la suya, estaban alrededor de las dos. No parecía haber ninguna rima o razón sobre dónde sentarse.

En la secundaria había tenido un montón de citas en grupo. Ya sabes, donde varios chicos y chicas salen juntos. A veces tenías pareja, a veces no. Tomaba mucha presión conectar con una persona, y prevenía el torpe uno-a-uno que sucedía antes de estar seguro si uno-a-uno funcionaría para ti.

Pero nosotros siempre habíamos sido tantos chicos como chicas para que nadie se sintiera como si fuera un extraño. Con Brooke a veces me sentía como si hubiera conectado conmigo para así tener alguien para imponer a los que no quería.

Bueno, estoy segura de que ella no quería que las cosas resultaran así. Brooke no dedicaba a cada chico la misma cantidad de atención, y él que no era el sabor del momento tendía a desplazarse hacia mí.

No tenía el don de Brooke de soplar a un chico mientras lo conducía adelante. Pero supongo que todo era parte de coquetear como una zorra, y ella tenía el estilo al dedillo.

A los chicos no parecía importarles, si es que ellos se daban cuenta de lo que estaba pasando. A veces los chicos van totalmente desorientados.

-Tú sabes, realmente estoy deseando un batido -dijo Brooke.

-¡Yo te lo traigo! -Michael y Shooter dijeron a la vez, saltando a sus pies.

-¿Quieres algo, Lindsay? -preguntó Chad.

-Sí. -Cogí mi mochila.

-No te preocupes por eso. Te lo conseguiré -dijo-. ¿Qué quieres?

Pedí un batido de fresa y plátano. Todos los chicos fueron como si no pudieran manejar conseguir las bebidas por sí solos. O tal vez no se fiaban de dejar a nadie detrás, y había un código no escrito de que uno no podía quedarse con nosotras si uno solo de ellos tenía que irse.

-¿No son geniales? -preguntó Brooke.

-Pero, ¿cuál te gusta?

-Oh, me gustan todos. Eres bienvenida a compartir.

-¿Compartir? -le pregunté, un poco estupefacta.

-Por supuesto. Estamos de vacaciones. No es que vayamos a tomar en serio a ninguno de ellos.

Nunca había compartido los chicos antes, y no estaba segura de querer ahora. Quiero decir, no contaba ir por ahí dando vueltas juntos, pero no quería pensar en que un chico pudo conectar con Brooke y luego vino a estar conmigo. O que después de estar conmigo, era libre para ir con Brooke.

Sentía repulsión al pensar en ello.

-Sabes, Brooke, no estoy muy metida en lo del intercambio.

Rodó sus ojos.

-Eres tan aburrida, Lindsay.

-No lo creo.

Hizo un impaciente encogimiento de hombros.

-Está bien. Entonces, ¿cuál quieres? Una vez que lo sepa, me quedaré lejos de él.

Dios mío, eso me puso en un aprieto.

-No estoy muy segura -admití.

-Está bien, vamos a jugar al campo hasta que lo encuentres. Y conocer a otros chicos en el camino.

-¿Más chicos?

-Claro, ¿por qué no?

Supongo que no había realmente ninguna razón para no conocer a más chicos. Y tal vez me encontraría con alguien que al instante aceleraría mi corazón. Hablando de chicos que me aceleraban el corazón...

-Oh, escucha, tenemos entradas para el espectáculo de esta noche de cabaret. Puedes reunirte con nosotros fuera del teatro a las ocho.

Brooke arqueó una ceja.

-¿Y exactamente quién somos nosotros?

-Ryan y yo.

-Sabes, para ser alguien que no te interesa, vas mucho con él.

-Es como te dije; es el ahijado de mi nuevo padrastro así que no puedo ignorarle por completo.

-¿Estás segura de que es todo lo que hay?

No, yo no estaba segura. Ryan era agradable, y me gustaba, pero él interfería seriamente en mis planes para este crucero. Yo ni siquiera había empezado a pensar en cambiarlos. Pasar más tiempo con Ryan, porque aquí estaba yo, al cuarto día de viaje,

y no había conocido a ningún hombre que contemplara incluso con la posible perspectiva de una aventura.

Iba a darme un día más, y si no conocía a alguien que me intrigara un poco... no estaba segura de lo que iba a hacer exactamente. Estaba decidida a completar todos los artículos en mi lista, pero quería que el último fuera especial.

Los chicos regresaron con fuerza, con batidos para todos. Bebimos nuestras bebidas, y comimos los nachos que un par de chicos habían traído. Nos metimos en una acalorada discusión sobre si debíamos o no hacer buceo o snorkel cuando llegáramos a Gran Caimán.

Parecía que los chicos que Brooke tenía enganchados tenían planes a largo plazo. Ellos estaban bastante bien, así que no me molesté, pero ninguno aceleraba mi corazón, y estaba un poco preocupada de que eso podría limitar mi capacidad para encontrar la persona correcta.

-¿Quién subirá por la escalada de roca? -preguntó Michael.

Tuve que admitir que había estado mirando la pared de escalada. Los había visto en varias tiendas de artículos deportivos, pero nunca me aventuré en una.

-Yo voy -le dije.

-Pero va a estar caliente y sudoroso -se quejó Brooke.

-Va a ser divertido -le aseguré.

Por otra parte, estábamos de vacaciones en el Caribe. Caliente y sudoroso era parte de las vacaciones. Incluso con brisas tropicales, el clima era cálido.

Brooke se burlaba de los chicos y estos de ella. Estaba empezando a pensar que su falta de entusiasmo era más para mostrar que otra cosa. Una manera de llamar la atención.

Finalmente la convencieron de darle una oportunidad. Recogimos nuestras cosas de la piscina, y nos dirigimos a la pared. No había cola, lo cual me sorprendió.

Sólo había una persona escalando, y lo reconocería en cualquier parte.

Ryan.

Él estaba en la parte superior, probablemente a veinte metros del suelo, probando los soportes de manos y pies antes de ir más alto. Había visto lo suficiente en las tiendas de escalada como para saber que era mucho más difícil de lo que parecía.

-Wow -dijo Brooke en un tono respetuoso, callado-. Él está, como, totalmente en forma.

Llevaba pantalones cortos y una camiseta similar a la que había llevado en el gimnasio. Los músculos de sus piernas y brazos se veían casi tan duros como la pared que estaba escalando.

-¿Por qué está simplemente ahí parado? -preguntó Brooke.

-Está tratando de encontrar el soporte correcto para moverse hacia arriba -dijo Shooter-. Cuanto más alto llegas, es más difícil. Hombre, sólo he sido capaz de hacer dos tercios de una pared antes de perderlo totalmente.

-¿Y qué pasa entonces? -preguntó Brooke-. Quiero decir, ¿cuándo lo pierdes?

-Estás con una polea -dijo Shooter-, por lo que cuelgas en el aire un momento, y luego te llevan hacia abajo.

Escuché su conversación, pero mis ojos estaban clavados en Ryan. Finalmente hizo su movimiento, alcanzándolo y elevándose hacia arriba. Estaba totalmente impresionada. Él no estaba haciendo una carrera, no estaba tratando de impresionar a una tribuna o a nadie más que a sí mismo. Simplemente hacía sus movimientos lenta y constantemente.

Los chicos que estaban con nosotras empezaron a cantar.

-¡Vamos!¡Vamos!¡Vamos! -Mientras que lentamente aplaudían.

Ryan miró hacia abajo, y fue como si su mirada se encontrara con la mía. Tenía miedo de moverme, de hablar, de hacer cualquier cosa que pudiera distraerlo. Sabía que estaba totalmente seguro allí, atado a la polea. Uno de la tripulación del barco sostenía el otro extremo de la cuerda, y mantenía un ojo en Ryan.

Sin embargo, viendo a Ryan me hizo contener la respiración.

Luego cortó el contacto visual, y volvió a tratar de averiguar la mejor manera de llegar a la cima. Se movió lentamente hacia la parte superior. Su pie resbaló, se me cortó la respiración y Brooke soltó un pequeño grito.

Entonces, Ryan recuperó el equilibrio, se relajó, tocó la parte superior, y se empujó a sí mismo lejos de la pared.

Los chicos aplaudían y chocaban lo cinco como si fueran ellos los que habían llegado a la cima. Ryan hizo rappel y cayó al suelo. Después de que un asistente le ayudara a salir del arnés, se pavoneó hasta donde estábamos parados.

-Entonces, ¿vas a darle una oportunidad? -preguntó, mirándome directamente, dando la impresión de que todo lo demás era intrascendente.

-Pensé en hacerlo -le respondí.

-¿Alguna vez has subido antes? -preguntó.

-No -admití.

-No intentes ir demasiado rápido, y no vayas demasiado lejos -sugirió-. Y si te cansas, sólo haz rappel de nuevo hacia abajo.

-Haces que parezca fácil -le dije con una sonrisa.

-No es fácil, pero no es tan difícil como escalar una montaña real.

-Amigo, ¿has escalado en una montaña de verdad? -preguntó Cameron.

Ryan cambió su atención a Cameron, como si le hiciera gracia la pregunta.

-Sí, tengo mucha experiencia al aire libre.

-Genial.

Ryan se volvió hacia mí y sonrió.

-Ahora, voy a verte subir.



CONTINUARA...

Forget You

 

Capitulo 11

"¡Zoey! Doug! "

"¿Qué?", me quejé en el asiento. Por la forma en que mi cara se resistió al movimiento, me di cuenta que la textura del tapizado se había impreso en mi piel.

"¡Capitán Anderson!", cantó Keke.

Capitán Anderson, en Panamá City, mi restaurante de mariscos - fue la trampa favorita para turistas. Y no había manera de que yo bajara de la furgoneta. Mi dolor de cabeza había desaparecido, pero estaba dormida. Totalmente. Lejos de la ciudad al lado del mar.

"Púdrete", dijo Doug. Su voz llegaba desde la derecha. Yo estaba acostada sobre mi estómago, así que él debía estar acostado de lado en el asiento trasero.

Se hizo un silencio sofocante. A pesar de que había caído la noche, en la camioneta hacía demasiado calor con el acondicionador de aire apagado. Bienvenidos a Florida.

Doug se deslizó a lo largo de mi cuerpo, hasta un extremo del asiento, sin molestarme. Ahora que había muchos asientos disponibles, querría el suyo. Bien. Me extendí a lo largo de todo el asiento, como un cubo de hielo que se funde, derritiéndome más aún cuando mis dedos tocaron la tapicería aún caliente por su cuerpo. Soñar con él era mejor que la realidad.

Un crujido y un ruido sordo. Abrió una ventana, luego otra.

Su peso aplastó el asiento mientras se deslizaba a mi lado otra vez. Era sensato que volviera. Tendría que dormir conmigo cuando el equipo subiera a la camioneta, de cualquier manera. Y si se sentía tan mal como yo, querría moverse lo menos posible.

Volví a mis sueños sobre él. Probablemente, él no pudiera evitar que su rodilla tocara mi muslo.

"Zoey", dijo, alcanzándome en el escarabajo. Me sacó y me llevó por el césped. Detrás de nosotros, el escarabajo explotó (el ciervo se había alejado, y nos miraba por encima del hombro a través de los árboles). Aún tan alto y sólido como era Doug, la onda expansiva lo arrojó al suelo. Se retorció en el aire, por lo que sufrió la peor parte del aterrizaje, y el mío fue amortiguado por la parte superior de su cuerpo.

"Doug, lo siento", murmuré.

"No es culpa tuya -susurró-. "Calla". Su rodilla apretó mi muslo. Su rodilla empujó mis muslos abiertos mientras su lengua abría mi boca. Me besó con fuerza en la lluvia suave. Me estremecí.

Tomé aliento por la nariz cuando la furgoneta volvió a la vida a mi alrededor. Sin abrir los ojos, sabía exactamente qué había sucedido. Había sentido frío cuando el entrenador encendió el aire acondicionado, y me había acurrucado contra Doug. Reconocí su aroma a mar y cloro. Ahora habíamos aparcado en la escuela secundaria. Las luces estaban encendidas, y el equipo recogía sus bolsas y arrastraba los pies hacia la puerta. Probablemente, cada uno de ellos se había asomado al asiento de atrás para ver lo que Doug y yo estábamos haciendo.

Pero tal vez Doug no sabría que me había arrimado a él. A lo mejor, aún estaba dormido y yo no tenía nada de qué preocuparme. Abrí los ojos.

Él me estaba mirando.

Salté de la sorpresa.

"Lo siento", me dijo. "Quería asegurarme que tus pupilas tuvieran el reflejo normal".

Empecé a sentarme despacio, pero algo me sujetaba. Los largos dedos de Doug rodeaban mi brazo. Su pulgar me apretó la muñeca.

"Controlando tu pulso". Me dejó ir. "Ahora está más acelerado".

¿Me estaba diciendo que sabía que había soñado con él? Le pregunté como al pasar:

"¿Qué podría decirte mi pulso, de todas maneras?"

"¿Acaso parezco un médico?" Se inclinó hacia abajo. Me incliné también, para tomar sus muletas por él, pero ya las había levantado del suelo.

Rengueó por el pasillo. En la puerta corrediza se detuvo para decirle algo a Keke. Ella asintió con la cabeza. Luego apoyó con cuidado los extremos de las muletas en la acera afuera de la camioneta, y se lanzó hacia abajo. No pude verlo caer, pero le oí gritar:

"¡Carajo!"

"Zoey, amiga", me llamó Keke. "Vas a pasar la noche con Lila y yo para que podamos cuidarte".

Gabriel dijo algo de chicas en acción. Lila pasó por más de dos asientos para darle una bofetada. Todos los que permanecían en la camioneta se reunieron alrededor de ellos para ver. Es decir, todo el mundo, a excepción de Mike. Justo frente a mí, se inclinó para guardar sus pertenencias en la mochila, luego se volvió hacia la puerta.

Cuando se volvió, me miró directamente. Luego miró hacia otro lado con tanta rapidez que yo diría que sus ojos simplemente daban un vistazo cuando salía de la camioneta.

Pero yo lo había visto. Y él se había ruborizado. Como si hubiera visto todo lo que yo había hecho a Doug en la hierba, junto a los restos del accidente, y se sintiera avergonzado de que yo hubiera hecho tal cosa al tiempo que tenía una relación con Brandon.

O como si estuviera enfadado. Doug le había pedido que mintiera a todos, incluyendo a Brandon, y fingiera que no había visto lo que habíamos hecho.

O... como si quisiera salir de la camioneta antes de que yo pudiera hacerle cualquier pregunta sobre el accidente. Como si él supiera algo que yo no sabía.

"Vamos, chica". Lila me empujó.

"No puedo quedarme con ustedes", murmuré. "Mi papá me espera en casa".

"Doug dijo que tu papá se ha ido y tu mamá está fuera de la ciudad, y que nosotros tenemos que mantener un ojo sobre ti".

Tu mamá está fuera de la ciudad. Me reí de ese eufemismo. Por lo menos Doug no había soltado la lengua sobre ella. Mientras nadie supiera nada, yo podía seguir fingiendo que no había sucedido.

"Mi papá espera que vaya a casa", insistí. "Tiene maneras de controlarme".

"Llámalo", dijo Lila. "O haremos que nuestra madre lo llame si no te cree

Agité ambas manos desechando esa idea. Su madre se enteraría de que mi papá se había ido y que mi mamá no estaba. Informaría a Servicios de Protección Infantil.

"Entonces hazle un mail y dile lo que estás haciendo y por qué", dijo Lila. "Escribe un mensaje y yo tomaré una foto de ustedes dos pareciendo..."

"...drogadas", dijo Keke.

Tomé el teléfono de Lila, tipeé el correo electrónico de mi papá y el mensaje, "Estoy jodida", y se lo entregué de nuevo.

"¡Zoey!" gritó ella.

Keke arrebató el teléfono de Lila y miró la pantalla.

"Vas a conseguir enterrarte a ti misma. No más idas al estacionamiento con Brandon, nunca más". Apretó una tras otra las teclas con el pulgar, volviendo atrás.

"Hablando de eso", me lamenté, "¿creéis que alguien se hizo alguna idea equivocada acerca de Doug y yo aquí atrás?"

Me miraron sin comprender. Lila sugirió: "¿Cómo si...?

"Como si Stephanie Wetzel le dijera a Brandon..."

Keke sugirió: "¿Qué...?

"Que Doug y yo estábamos...algo así".

"¿En serio?" gritó Lila.

"¡No!" Me lamenté golpeando ambas manos sobre mis orejas.

Lila se rió histéricamente. "¿Tú y Doug? ¡Ni de casualidad!"

Keke me palmeó comprensivamente la rodilla. "No, nadie sospecha que estabas haciendo algo con Doug Fox. Te pegaste en la cabeza más fuerte de lo que pensábamos".

He vivido siempre en el océano. Es decir, frente al mar, con el ruido de las olas ahogando la TV cuando se abren las ventanas. Pero nunca, nunca, di el océano por sentado, porque la mayoría de la población de nuestra ciudad vivía tierra adentro. Por ejemplo Keke y Lila.

Me desperté en el sofá a una hora normal por la mañana, o sea, muy pronto. Mucho antes que otros adolescentes, que me habían contado que dormían hasta la tarde los fines de semana. Yo no entendía esto. Tenía que hacer las tareas escolares, libros para leer, datos para ingresar. Los hermanos menores de Keke y Lila ni siquiera estaban viendo los dibujos animados aún.

Ahora mi dolor de cabeza era lo bastante fuerte como para tomar analgésicos, pero no tanto como para que debiera cuidar de no mover la cabeza demasiado rápido. Estaba volviendo a la normalidad. Aproximándose a mi rutina normal. La rutina es importante.

Desde que mi mamá trató de suicidarse, tener una rutina aseguró que mi vida siguiera siendo perfectamente normal.

A primera hora de la mañana, en la casa de mi papá, siempre salía al balcón para observar el océano y respirar la brisa.

Aquí, después de quitar las piezas de Lego pegadas a mi cara, me acerqué a la puerta del patio trasero.

Había estado aquí muchas veces. Yo debería haber sabido hacia qué dirección se orientaba la casa. Pero era un laberinto, un barrio como el de Brandon aunque menos estructurado, curvas sinuosas en vez de ángulos rectos en las calles. Siempre me confundía al venir aquí.

Y esta mañana, bajas nubes grises cubrían el cielo, casi como si fuera invierno. ¿Dónde estaba el parche brillante que indicaría el este y el sol? No tenía idea hacia qué lado estaban el sur y el océano.

Precipitándome por la puerta trasera y dando vueltas en aquel jardín de gnomos, ahogué un grito y golpeé mis manos sobre la boca. No tenía orientación. Contuve la respiración para no entrar en pánico. Mi corazón latía en mi pecho. Las lágrimas me picaban en los ojos.

Finalmente me di vuelta hacia la casa. Uno de los hermanitos de Keke y Lila estaba en la puerta abierta, con un pañal de Superman y un elefante rosa bajo el brazo, mirándome. OH, yo sabía lo que estaba sintiendo, observando a una persona grande volverse loca.

Sorbí y pasé rápidamente mis dedos por mis ojos para secarlos.

"¡Buenos días!", lo saludé. "Acabo de darme cuenta de que he perdido algo. Pero no te preocupes. Lo voy a encontrar".

Superman me miró recelosamente.

"¿Quieres ayudarme a preparar el desayuno?", le pregunté, imitando el entusiasmo de Keke.

Eso alejó su pensamiento de mi errático comportamiento. Pronto se nos unió una princesa del pañal en la cocina. Terminé haciendo el desayuno para lo que parecían ser quince o dieciséis niños.

Me gustaban los niños. Yo animaba las fiestas de cumpleaños en el parque acuático, y por supuesto como salvavidas veía niños todo el día. Pero en "Deslízate con Clyde" soplaba el silbato cuando necesitaba su atención. Les daba indicaciones con una inclinación de cabeza, y seguían mis órdenes porque les daba miedo con mi cara severa y mis ojos ocultos detrás de las gafas de sol.

Por el contrario, estos niños no entendían el sentido de "¡No hagas eso!". Limpié un montón de harina del suelo de la cocina, y sin quererlo pensé realmente en el medio hermano o hermana que tendría pronto. El bebé de Ashley nacería el día de San Valentín.

Después leí a los chiquillos hasta enronquecer. Pero sólo podía soportar un poco de esto. Quería ir a mi casa. No tenía artículos de tocador, excepto lo que llevaba en la mochila, y era demasiado alta para usar ropa de Keke y Lila.

Más que eso, quería saber qué me había sucedido. Y eso requería una visita al lugar donde me había accidentado.

"¿Tu mamá va a demandar a Mike?", preguntó Keke. Mis amigos agrupan a todos los abogados en la misma categoría, y hacen muchas bromas siempre preguntando si mi mamá iría a demandar a las personas.

Mi mamá era defensor de oficio. Nunca había presentado una demanda en su vida (desilusionando a mi padre, quien decía que sólo una niña mimada iría a la escuela de leyes todos esos años para optar por hacer tan poco dinero como fuera posible).

Me alegré de que Keke preguntara esto, sin embargo. Significaba que pensaba que mi mamá seguía trabajando. No había salido en las noticias todavía.

"No, el accidente no fue culpa de Mike", le dije. "O mía. Mamá quiere que tome algunas medidas mientras la evidencia está todavía aquí. Podría conseguir más dinero del seguro".

Odiaba mentir a mis amigas, sobre todo cuando habían cuidado de mí anoche y me estaban ayudando ahora. Estaba comenzando a desesperarme.


CONTINUARA...

 

Leaving Paradise

 

 

CAPITULO VEINTE

***


Maggie


La Sra. Reynolds está esperándome en el columpio trasero con el

muumuu en la mano cuando llegue a su casa, justo como ha hecho

desde mi primer día en el trabajo. Intenté rechazar la prenda que me

ofrecía sin éxito. Así que ahora me la puse y me veo como una completa

idiota mientras estoy trabajando.


No es como si necesitara preocuparme acerca de verme bien, de todos

modos. Caleb y sus amigos dijeron que la única manera de que yo consiga

una cita para el baile de graduación es que lo anuncie por internet. Los

escuché en el Festival de Otoño hablando acerca de mí. Lloré esa noche

porque no puedo girar el reloj y borrar lo que pasó. Caleb se paró ahí con

los chicos como si él no tuviera nada que ver con hacerme de esta manera.

Su falta de reacción me hirió más que las palabras de Drew.


-Hoy vamos a limpiar el ático -la Sra. Reynolds anuncia-. Aquí, toma esta

escoba. Yo traeré el recogedor y el balde.


-¿Qué hay acerca de plantar bulbos? -pregunté.


-Estoy enferma de ver bulbos. ¿Podemos continuar plantando mañana?


Ella me dirige hacia arriba de la escalera al ático. -No cierres la puerta, o

nos encerraras adentro.


-Eso es peligroso -dije-. Y aterrador, como algo sacado de una película

de terror.


Hay un tapón de puerta que ella pone en su lugar antes de que entremos. Es

un pequeño, oscuro lugar lleno de cajas y fotos y... telarañas. -¿Sra.

Reynolds?


-Sí, Margaret.


-Le tengo miedo a las arañas.


-¿Por qué?.



-Porque tienen ocho horripilantes patas, muerden, y tienen una cuerda

pegajosa que sale de sus traseros para capturar insectos antes de chupar su

sangre.


Creo que la Sra. Reynolds se va a reír de mí. Pero no lo hace. En vez de eso

dice: -Las arañas controlan la comunidad de los insectos. Son necesarias y

eso es todo lo que importa.


Aunque eso tal vez sea verdad, todavía no me gustan. Pero eso no detiene a

la Sra. Reynolds de guiarme más lejos dentro del ático-pálido, polvoriento

y todo. Estoy lista para ir a una ejecución -Es una vida dura -miro a mi

alrededor. Este ático es definitivamente aterrador-con largos troncos en

una esquina y cajas de mudanza en la otra.


La Sra. Reynolds encuentra una vieja silla y se sienta en ella. -Puedes

empezar por desempolvar los troncos primero.


Gracias a Dios están en el medio del piso, no tocados por las telarañas. La

anciana está totalmente preparada. Ella empuja un trapo y una lata de

Endust fuera del balde. Rocié la cumbre del tronque de madera, limpiándolo

hasta que brilló.


-Ábrelo -dijo la Sra. Reynolds.


La miré, insegura. Continúe.


Desenganché el pestillo, levanté la tapa, y miré adentro.


La primera cosa que vi es una foto enmarcada de un hombre y una mujer. -

¿Esta es usted?


-Sí, con mi esposo fallecido, Albert, que en paz descanse.


En la foto una Sra. Reynolds mucho más joven está usando un vestido hasta

las rodillas hecho a la medida y guantes de satén que suben por encima de

sus codos. El Sr. Reynolds ni siquiera está mirando a la camera, está mirando

a la Sra. Reynolds como si ella fuera un raro diamante.


-¿Se casaron jóvenes?


-Yo tenía veinte y el veinticuatro. Estábamos muy enamorados.


Le pasé la foto a ella. -Desearía que mis padres se amaran. Son

divorciados.


-Sí, bueno, la vida continua, ¿no?



-Sip -incluso después del accidente, cuando supe que nunca sería capaz

de caminar con normalidad de nuevo o jugar tenis otra vez, la vida sigue

girando.


Aunque lo quisiera o no.


La Sra. Reynolds se inclina y estudia más fotos. -Gasté un poco de tiempo

con tu madre en La Tía Mae -ella dice mientras estudia una foto de un

pequeño niño-. Ella es una dama encantadora.


-Gracias -dije, orgullosa de mi mamá. Ella es genial, para ser una mamá.

Solo desearía que mi papá pensara que ella era lo suficientemente

encantadora para querer seguir casado con ella.


La Sra. Reynolds me pasa la foto del pequeño niño. -Ese es mi hijo.


Casi me rio de la foto. ¿Quién pensaría que este niñito crecería y un día seria

el jefe de mi mamá?


-Él estuvo casado una vez. Ella murió de cáncer de ovario cinco años

después -suspiró.


-¿No tuvieron hijos? -pregunté.


Ella sacude su cabeza. -Bien, es suficiente de holgazanerías. Tengo un

puñado de cajas que necesitan ser sacudidas. ¿Por qué no las apilamos en

una esquina para que puedan ser fácilmente ubicadas y puestas en la

basura? En algún lugar alrededor de aquí hay cajas etiquetadas como

.impuestos. -ella señalo hacia una de las esquinas del ático-. Creo que

están por allá.


Caminé hacia las cajas e hice el escaneo de telarañas. Yuck. Telarañas se

alinean en las esquinas del techo, solo esperando por un desprevenido

insecto que vuele por ahí. Ni siquiera veo las arañas. Es como si ellas fueran

espías encubiertas hasta que su presa se debate, atrapada sin esperanza en

la telaraña.


Me estremecí solo pensándolo. Gracias a Dios no soy un insecto.


-¿Margaret?


-Sí.


-Me estoy volviendo más vieja con cada segundo, ya sabes.


Puse mis manos en las mangas del muumuu y empujé las cajas a un lado con

los puños cubiertos por el muumuu. Estoy intentando no pensar en mi pierna



y cómo voy a maniobrar las cajas alrededor con arañas mirándome desde el

techo.


Hice un camino y me coloqué detrás de la pila de cajas. Revisé un

contenedor naranja de plástico hecho para parecer una cesta de picnic. -

¿Qué clase de cajas son? ¿Cajas de almacenamiento o cajas de mudanza?


-No recuerdo, pero estoy bastante segura de que están etiquetadas.


-Bien -empiezo a voltear las cajas, esperando encontrar la palabra

IMPUESTOS en el frente.


Grité cuando escuché algo detrás de mí.


Dándome la vuelta, vi que solo era la Sra. Reynolds.


-Oh, cálmate -ella me reprende-. ¿Encontraste alguna?


-Eso creo -levanté una caja marcada como IMPUESTOS, 1968-. ¿Es esta?


Ella aplaude, como una profesora haría si un estudiante tiene la respuesta

correcta. -Sí. Ponla por la puerta. Hay tantas por sacudir, que creo que esto

podría tomar unos pocos días.


Tan pronto como coloco la primera caja en la pila de -botar- el timbre

suena. La Sra. Reynolds no lo escucha. -Alguien está tocando el timbre -

dije.


Ella frunce sus cejas e inclina la cabeza para escucharlo. -No lo escucho,

pero de nuevo, estos oídos son tan buenos como mis ojos. Sé un amor y

contesta, ¿Sí?.


-Seguro -me dirigí hacia abajo por las escaleras. El timbre sonó dos veces

más antes de que pudiera llegar a la puerta. La abrí rápidamente, luego

tropecé hacia atrás. Porque la última persona que esperaba ver parada en

frente de mí es Caleb Becker.


Y, por segunda vez desde que él regreso, él se acerca para tocarme.



CONTINUARA...

 

What's Your Name?

 

 

WHAT'S YOUR NAME?
Capitulo #12:

-¡No entiendes, se donde vive, se su nombre, tengo su teléfono!-

-Wow, ¿de verdad? Cuéntame todo.- se acostó sobre su estomago y apoyo su cabeza en ambas manos, toda su atención estaba en mi.

-Es que... fui a correr...- le conté toda mi historia. Ambos estábamos muy emocionados.

Pasamos la tarde en su cuarto, platicando, sobre todo y sobre nada en realidad, Josh y Aletsz habían salido por ahí, asi que estábamos solos.

-¿Entonces cuando iras a verla?-

-No lo se, en unos días, no quiero parecer un loco acosador.-

-Eres un loco acosador.- repitió.

-Jaja, lo se, pero ella aun no lo sabe.-

-¿Es linda?-

-Mucho, ¿ya la habías visto, no?-

-Si, pero... que tal si no era linda para ti o yo vi mal, ¿de verdad no ve nada?-

-Eso parece, Marcos, no me dio detalles pero si, no ve nada.-

-Wow, que mal, quiero conocerla.-

-Algún día de estos.- dije revolviendo su cabello.

Escuchamos ruido en las escaleras, entonces Aletsz se asomo por la puerta.

-Desde hace algún tiempo, ustedes dos, han estado muy misteriosos, ¿Qué se traen?-

-Nada.- dijimos al mismo tiempo.

-¿Quisieran compartirlo con la clase, chicos?- se sentó frente a nosotros.

-No es nada...- dije mirando hacia otro lado.

-Nada que te incumba.- dijo Marcos aguantándose la risa.

Aletsz se quedo sorprendido. Y después empezó a reírse con Marcos.

-Te lo contare en su momento hermano.- le dije para calmarlo, no me sentía preparado para contárselo ahora.

-Esta bien, hermanos, no hay presión, solo quiero que estén bien, saben donde estoy si me necesitan.- sin decir nada mas, salió de la habitación.

Marcos y yo, estábamos sorprendidos, Aletsz se portaba así... una vez cada año bisiesto.

Y esto era demasiado extraño.


CONTINUARA...

 

Exposure

 

El padre estricto de Amelia Wilkes no le permite tener citas, pero eso no la impide ser la talentosa y atractiva de la Escuela Prepatoria y mantener un romance secreto con su compañero de clase Anthony Winter. Desesperadamente enamorados, ambos imaginan una vida en común y un plan para informar a los padres de Amelia justo después de que ella cumpla los dieciocho y sea legalmente adulta. La madre de Anthony, Kim, que enseña en su escuela, conoce y mantiene su secreto. Pero la pasión de la pareja queda expuesta antes de lo planeado: el padre de Amelia, Harlan, queda sorprendido y enojado al encontrar unas fotos de desnudos de Anthony en el ordenador de su hija. Unas horas más tarde, Anthony es detenido. A pesar de las protestas frenéticas de Amelia, Harlan usa su riqueza e influencia con las autoridades locales y los medios de comunicación para etiquetar a Anthony de pervertido que se aprovechaba de su inocente hija. La campaña encabezada por un fiscal entusiasta y ansioso por convertir el caso en una cruzada pública contra el "sexting"1, la investigación de pronto da un giro aún más inquietante y destructivo. Mientras los eventos se desarrollan totalmente fuera de control y la historia escandalosa es noticia nacional, Amelia y Anthony lo arriesgan todo en un intento audaz y peligroso por limpiar sus nombres y acabar con la locura de una vez por todas.
1Sextig: término para referirse al envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles y ordenadores.

 

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Por Trece Razones

 

No se puede detener el presente, ni tampoco rebobinar el pasado. El único modo de llegar a conocer el secreto... es darle al PLAY.

Clay Jensen es un adolescente como cualquier otro que encuentra, al llegar un día a casa, una misteriosa caja sin remitente dirigida a su nombre.

El contenido no es otro que una serie de cintas de grabación, siete en total, que parece haberle enviado Hannah, una compañera de clase que no hace ni dos semanas que se ha suicidado. A pesar del desconcierto que supone volver a oír la voz de Hannah, Clay descubrirá que son trece las razones por las cuales ha decidido quitarse la vida, trece caras de casete y que, por ello, son trece las personas que deben escucharlas.

Él es una de ellas. -Es un juego muy sencillo: primero las escuchas, luego las pasas- dice Hannah en la primera cara. ¿Qué razones son esas y qué tiene que ver él con ellas? A lo largo del día, Clay se irá obsesionando con las grabaciones y hasta recorrerá la ciudad con un mapa que ella misma le ha proporcionado. Pero he aquí un viaje distinto del esperado, un viaje donde el punto de llegada es precisamente el mismo que el de partida y en el que solo hacen falta unos nuevos ojos para verlo todo como por vez primera.

Hannah irá desgranando poco a poco su vida en un intento de poner de manifiesto las consecuencias, grandes o pequeñas, de las cosas que hacemos y dejamos de hacer, y que cambian el mundo a veces sin darnos cuenta.

 

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La hermandad de la Daga Negra IV: Amante Descubierto


 

1.- Amante Oscuro

2.- Amante Eterno

3.- Amante Despierto

4.- Amante Descubierto

 

En las sombras de la noche en Caldwell, Nueva York, se desarrolla una furiosa guerra entre los vampiros y sus asesinos. Existe una banda secreta de hermanos como ninguna otra.... Seis guerreros vampiros, defensores de su raza. Pero ahora un aliado de la Hermandad esta a punto de enfrentarse a sus propios deseos oscuros...
Butch O'Neal es un guerrero por naturaleza. Un ex policía de homicidios que lleva una vida dura, es el único humano al que se le haya permitido nunca acceder al círculo íntimo de la Hermandad de la Daga Negra. Y quiere sumergirse aún más profundamente en el mundo de los vampiros.... quiere alistarse en la guerra territorial contra los Lessers. No tiene nada que perder. Su corazón le pertenece a una hembra vampira, una belleza aristocrática que está muy por encima de su nivel. Si no puede tener a Marissa, entonces al menos puede pelear lado a lado con los hermanos...
El destino lo maldice otorgándole lo que desea. Cuando Butch se sacrifica a si mismo para salvar de los asesinos a un vampiro de la población civil, cae presa de la más oscura fuerza de la guerra. Dejado por muerto, es encontrado gracias a un milagro, y la Hermandad llama a Marissa para traerlo de vuelta. Pero quizás ni siquiera su amor sea suficiente para salvarlo.

 

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Summerland

 

 

 

 

Summerland

Capitulo 63

Jesse me acompaño hasta la mesa y me ayudo a sentarme, me acomodo la silla, muy caballeroso mi amorcito. Me dio un beso dulce en los labios que por desgracia, duro muy poco...

-Disfruta de la noche, princesa.-

-Gracias, lo hare, mucha suerte mi amor...-

Me dio un rapido beso antes de irse, estuve sentada ahí, mas de media hora... cuando se me acerco una chica.

-Hola, tu eres Karina, cierto?-

-Mmm, si, nos conocemos?-

-No, no personalmente, soy Clemen, bueno todos me dicen asi.-

-Oh, mucho gusto, Clemen.- Tenia curiosidad por saber que se le ofrecia.

-Debes de estar preguntandote quien soy, cierto?-

-Lo cierto, es que si, siento curiosidad...-

-Bueno, Jesse, me entrevisto esta mañana, para trabajar con ustedes en la tienda de ropa.-

-Oh, si, claro... si me conto algo sobre eso.-

-Si, bueno queria saludarte nada mas, mmm nos veremos el lunes, cierto?-

-Si, te veo el lunes, Clemen...-

-Disfruta la noche.-

Y se alejo, era un poco mas joven que nosotros pero tenia pinta de responsable... Ya me encargaría de eso después.

Pasaron un par de minutos mas, cuando de pronto, las luces del lugar se apagaron... Cameron se acerco al area que se suponia era el escenario...

-Hola, buenas noches a todos.-

Todos le respondieron a gritos.

-Jaja, me alegro, espero la pasen muy bien, pero antes de empezar toda la diversión, nuestro cantante ha vuelto, después de casi un mes de ausencia, y quiero que lo reciban como se merece, por favor un fuerte aplauso para Jesse.- Dijo señalando a su izquierda, un solo reflector lo ilumino, entonces aparecio Jesse con su guitarra en mano, estaba muy sonriente, pero no podia ocultar su nerviosismo, no a mi... pero antes de sentarse en un banquito, frente al microfono, se acerco y me dio un beso...

Todos gritaron "ehhhh".

Y, como era de esperarse yo me sonroje, el sonrio divertido.

-Hola a todos, gracias x estar aquí.- suspiro fuerte.- Wow, esto es un poco difícil, gracias por estar aquí, algunos saben que hoy, hace un mes, que nuestro amigo Tim fallecio... la cancion que les traigo hoy es para el, la escribimos Cam y yo... pero antes me gustaria que guardaramos un minuto de silencio, por el... por ti, Tim...-

Todos nos quedamos en silencio, fue agradable que todos respetaran ese momento, después de eso, Jesse tomo su guitarra y empezo a tocar..


I said don't do it babe
Said it ain't worth it baby
But you did it anyway
Four or five drinks and you were on your way

September 1st, 2003
It took the life right out of me
Hung up the phone
Raced out the door
Broken
Tried to believe that it wasn't true
But in my heart I always knew
That being the life of the party would catch up to you
Your family was waiting and crying for three damn hours

I said don't do it babe
Said it ain't worth it baby
But you did it anyway
Four or five drinks and you were on your way
Everything was cool on the straight away
But you took that turn doing eighty-five in a thirty-five
Why babe?

Every time I'm home I pass that road
Driving alone and the street is cold
Seeing your face yeah it's haunting me
My mind goes crazy tryin' to figure out
Just where you would be four years from now
And what you were thinking when the lights came down
Doctors were trying to save you for three damn hours

Who ever said that life was fair
When you live without a care
When you're invincible
When you're invincible
When you're invincible
Who thinks about leaving when you're livin'



Cuando termino, todos aplaudimos, fue impresionante, los aplausos se escucharon por mas de un minuto, nadie dejaba de aplaudir, yo estaba al borde de las lagrimas, pero decidi, que no era el momento, seguro Jesse ya se sentiria asi, entre triste y feliz, tenia que contener las lagrimas por el.

Cuando minutos después, por fin todos dejamos de aplaudir, Jesse solo dijo "gracias" con un nudo en la garganta y se acerco a nuestra mesa...

-Y? Que te parecio?-

-Wow, de verdad que estoy orgullosa de ti, esa cancion es, maravillosa mi amor.-

-De verdad lo crees?-

-Si, estoy segura que el tambien se siento orgulloso de ti, donde sea que este.-

-Eso espero, gracias por estar aquí conmigo mi amor.-

-No tienes que dar las gracias, yo siempre estare contigo mi amor, siempre.-

-Lo se.- Me dijo, mientras tomaba mi barbilla, para acercarme a sus labios, nos besamos largo rato, la musica normal del bar empezo, la gente se paraba de sus mesas para ir al centro a bailar...

-Ejemmm..- escuchamos que alguien se aclaraba la garganta, nos separamos.-

-Hola, Jesse.-

-Hola, Clemen.- la saludo el, sin soltar mi rostro.-

-Siento interrumpir, pero wow, esa cancion esta genial, la musica, es perfecta!-

-Gracias, sabes algo sobre musica?-

-Claro, no soy tan buena como tu, pero me gusta mucho.-

-Eso es genial.- me solto y se volteo hacia ella. Me senti extraña.

-Si, bueno, me voy, los dejo, tortolitos.-

Jesse solo rio, y volteo a verme.

-Ya la conociste?-

-Si, se presento hace un rato, antes de que tocaras.-

-Muy bien, que te parece?-

-Parece buena chica.-

-Si, lo se.-

Iba a responderle algo, pero en cuanto vi sus ojos verdes, lo olvide, me beso de nuevo...

Pero a mitad del beso se detuvo, pego su frente a la mia...

-Se me acaba de ocurrir algo.- Dijo con esa sonrisa picara que tanto amo.

-Mmm, debo sentirme asustada?-

-Jajaja, no, no creo... hace mucho no hacemos eso,  que te parece ir a nada a nuestro lugar secreto?-

-Mmm, muy buena idea, me parece perfecto.-

-Entonces vámonos.- dijo muy entusiasmado.

-No vamos a despedirnos de Cameron?-

-Si, por supuesto, vamos a buscarlo.-


CONTINUARA...

Forget You

 

 

Capitulo 10
Con un suspiro volví a la camioneta del equipo de natación sacudiéndose a través de las ‘reparaciones' en U.S. 98 que había hecho más daño que bien. Doug acurrucó la mejilla más profunda en la sudadera en mi regazo, pero no se despertó.

Luego levanté la vista a Stephanie Wetzel quien me estaba mirando desde la parte trasera del segundo asiento. Me pregunté cuánto tiempo me había visto mirar los pantalones de Doug, y la rapidez con que esto llegaría a Brandon.

Mirar no es hacer trampa. Brandon me había dicho esto un millón de veces en nuestra hora de almuerzo en Deslízate con Clyde. Parecía profundamente absorto en relatarme sus problemas acerca de la última chica que le gustó mucho. Luego sus ojos seguían el culo de una chica completamente diferente a través de todo el patio de comidas, y yo lo golpeaba juguetonamente por ser un hipócrita. Mirar no es hacer trampa, decía. La única diferencia era que las chicas le devolvían a Brandon la mirada y le daban una sonrisa de complicidad. Doug no tenía idea de que yo estaba mirando, y si lo sabía, sólo se reiría y diría algo en esa azucarada y dulce voz sarcástica que tenía.

Zoey Commander piensa que soy hot. Hoo-ray.

Salvo que él me había invitado a salir esta mañana.

Al final me dejé de torturar y me permití mirarlo. Stephanie no podía saber lo que estaba mirando. Podría decir que estaba mirando al espacio.

Y Doug era mucho más interesante que el paisaje blanco de números del sudoku. El paisaje de números me hacía sentir más cuerda y los contornos del cuerpo de Doug me hacían sentir menos cuerda. Pero en esta locura controlada tal vez podría exorcizar lo que me estaba comiendo. Dejé que mis ojos y mi mente vagaran.

"¡VAMOS, LYNN!" grité. Si ella pudiera encontrar un ápice más de energía en su interior, podría ganar el tramo de 100 de mujeres. Pensándolo bien, grité, "¡Vamos, Stephanie!"

Ella también era parte de este calor, y no quería que nadie pensara que la estaba insultando porque ella estaba dando los paseos a mi novio.

Pero antes de que Stephanie o Lynn tocaran la pared, me hundí en la grada de la primera fila. Me había sentido desorientada desde que había seguido a Doug cojeando en este natatorio imaginario. Yo había pensado que el problema podría ser que por primera vez desde que me había unido al equipo universitario, estaba en las gradas con gritones

amigos y padres de cinco escuelas, en lugar de en el vestuario, preparándome para nadar. O que en vez de centrarme en la piscina delante de mí, mi mente estaba en Doug yaciendo en la tribuna detrás de mí, aún medio dormido. Ahora que me estaba mareando mucho, me decidí a animar desde una posición sentada por el resto de las eliminatorias.

Mis músculos se tensaron. Me dolía el cuerpo al estirarme y nadar. Vi a mis compañeros tan cerca bajo el agua con ellos. Podía sentir a sus músculos trabajando, quemando y estirando, y el agua fría jurando al rededor de sus cuerpos. Puedo decir lo rápido que estaban trabajando antes de verlos. No tomé nota en mi portapapeles porque el centro de la escuela le daría al entrenador la impresión a computadora, pero era la clave para estimarlos automáticamente.

Incluso aunque no había visto el reloj, sabía que pasaría a los registros personales. Y no porque tuviera un reloj interno que construí para asistir a las practicas, sino porque conocía a mis compañeros, la forma en que se movían cuando estaban, apunto, de cansarse, o si estaban distraídos. Eso incluía a Doug. Antes de que los chicos tocaran la pared de los 200 libres, sabía que eran más lentos que Doug quien era el mejor, que había superado a todos en la temporada antes de tener el accidente.

Apuesto a que Doug nunca vio a alguien así.

Al final del encuentro, el dolor de cabeza regreso. Estaba algo divertida ahorita. Viendo a Connor e Ian al final, sentí una punzada en su primer turno.

En su segundo turno sabía que el culpable era el dolor de cabeza y no el hecho de que miraba el agua por demasiado tiempo con mis cejas fruncidas. Por su tercer turno la pelota de golf estaba de vuelta, golpeando contra el interior de mi cráneo. Por su cuarto turno estaba mirando el reloj para ver si la recomendación de cuatro horas entre medicamentos había transcurrido desde la última dosis de analgésicos que había tragado durante el encuentro. Me quedé en mi esfera del reloj por un largo tiempo. Las personas con conmociones cerebrales necesitan uno digital.

El calor terminó. Todo el mundo sabía lo que significaba el final hacia el conteo de puntos. Los aficionados del equipo salieron de las gradas, animando a quien se había ganado el encuentro. Llegamos en tercer out de cinco años. Normalmente me habría ido con mis compañeros en el vestuario y puteado con ellos sobre el arbitraje, y que una chica de Apalachicola que era como una criatura de la laguna Negra, y el hecho de que hubiera ganado o por lo menos vienen en segundo si hubiéramos tenido a Doug.

El dolor de cabeza me anclaba a mi asiento. No podría resistir el sonido cada vez mayor de los gritos de las animadoras en el vestuario. Y si Mike cantaba el falsete boy-band en la camioneta, lo mataría.

Cuatro niños de otras escuelas llamaban a Doug. Él pasó junto a mí, los animadores en las gradas lo señalaron. Señalaron a su férula. Asintiendo con la cabeza y luego rieron. Habían llegado a la reunión esperando que Doug perdiera. No podían creer su suerte. Querían saber cuánto tiempo estaría fuera, es decir, cuánto tiempo sería su suerte. Sabía que aunque yo no los oía. Sus voces se mezclaban con los ecos de la multitud en el natatorio. Cada palabra sonó cinco veces.

De pronto los dedos de Doug estaba bajo la barbilla, inclinando la cara para que pudiera mirarme a los ojos. No tenía idea de cuánto tiempo había estado en cuclillas delante de mí, apoyado en sus muletas.

"Por eso he venido", dijo. "Pensé que se estaba juntando la adrenalina esta mañana, que había esa noche del accidente. Y sabía que ibas a venir a la reunión, porque eres una idiota. "

"Me encanta cuando hablas sucio." Esto no era lo que debía decir. Doug me decía que se preocupaba por mí. Había venido a la reunión para verme. Debía decir lo correcto y entonces tendríamos un poco de conversación. Él se sintió reconfortado porque había conectado con otros seres humanos en la pequeña forma que era la única manera que Doug siempre se relacionada con nadie. Había cojera de nuevo a la furgoneta y se quedan dormidos a los sueños dulces. Yo no podía pensar en lo que se debe decir.

"Ve a tomar Tylenol", me dijo.

"No puedo" le susurré. "No serán las cuatro horas hasta dentro de una hora"

"Vas a tomar Tylenol", dijo con la voz severa de mi madre cuando me habló de nuevo.

Encontré la botella en mi mochila y me tragueé tres pastillas con agua. Se quedó tranquilo contra la pared de bloques de cemento pintadas (ah, agradable y fresco) y se quedó mirando al espacio por un tiempo. Siguió a mis compañeros de equipo a la camioneta. Se apoyó en gran medida de cada asiento al pasar. Gracias a Dios el asiento de atrás estaba vacío. Todavía habría que discutir sobre ello con Doug, pero al menos podría argumentar acostado. Era la bienvenida a compartir el asiento conmigo. Acostarse en el hacinamiento no le molesta. Con Percocet de su lado, podía dormir un poco.


CONTINUARA...

 

Caribbean Cruising

 

 

Capítulo 14


Nuestro paseo por la costa dejó mucho que desear. Los amigos de Chad, quienes no estaban mucho más estables de lo que él había estado, se movían con dificultad para arrastrarlo hacia el fondo del bote. Mientras, Brooke pensaba que toda la situación era divertidísima.

-¿No son divertidos? -preguntó, mientras seguíamos a los chicos de regreso del muelle.

-Absolutamente. No sé cuándo he disfrutado tanto observar a un chico desmayarse, -dije sarcásticamente.

Ella me dio un golpe suave en el hombro con el suyo.

-De acuerdo, admitiré que esa parte no fue fantástica. Pero tienes que esperar ver a unos chicos desmayarse cuando estés en las islas. De eso es lo que se trata.

¿Beber hasta que literalmente te derrumbas? Ésa no era la manera en que esperaba que fueran mis aventuras en las islas. A pesar de que tenía un resonante zumbido revoloteando justo en este momento, estaba bastante segura de que aún estaba caminando en línea recta.

Cuando llegamos de vuelta al barco, me estaba sintiendo un poco inquieta. Pero no estaba de humor para ir a clubes.

-Voy a sentarme en la cubierta un rato -le dije a Brooke.

-Te acompañaré.

Me había imaginado que se marcharía con Shooter, por lo que me sorprendí cuando decidió venir conmigo a la cubierta superior. Sólo unas pocas personas aún estaban allí arriba, de manera que nos pusimos cómodas en las sillas de descanso.

Aisladas, mirando hacia las estrellas.

Brooke suspiró.

-Desearía que pudiera vivir en una isla por siempre. Es tan divertido.

-¿No crees que cansaría después de un tiempo? -pregunté.

-Nunca.

Sin embargo, no estaba segura. Quiero decir, amaba ir de compras, escuchar a las bandas, también el paracaidismo, bailar y conocer chicos. Pero eran parte de las vacaciones, y lo que hacía divertidas las vacaciones era saber que estaba teniendo experiencias que normalmente no tendría.

Si es que eso tenía algún sentido.

Era la singularidad de todo.

-Hay algo increíblemente tranquilo con respecto al hecho de estar en el océano -dije.

-Tienes razón.

-¿Brooke, estás en la escuela?

-Estudiante de segundo año. Universidad pública.

-¿Tienes una carrera?

-Ir a fiestas.

Me removí en la silla.

-No, en serio. Sé que te gusta ir a fiestas, pero no sé nada más acerca de ti. -Además de que había roto con Chris, pero no quería dirigir sus pensamientos por ese camino.

-No hay mucho más que saber. Soy todo lo referente a las fiestas, disfrutar la vida, sacarle el máximo provecho.

-Soy tan apagada en comparación a ti.

-¿Estás bromeando? -preguntó-. Eres divertida, Lindsay. No estaría pasando el tiempo contigo si no fueras divertida.

-Ésa es una rotunda aprobación.

-Lo es. No tienes idea.

Supongo que en verdad no tenía idea de cuán divertida era. Tal vez me estaba desvalorizando a mí misma. Después de todo en lo que va del crucero, había bailado con varios chicos, besado a uno, y dormido con otro (en cierto modo).

-Los chicos que conocimos esta noche... ¿cuál te gustó más? -preguntó ella.

-Chad es el único con el que en verdad pasé mucho tiempo.

-Definitivamente.

-No sé por qué los chicos no pueden comprender cuándo han alcanzado sus límites de beber. -Extendió sus brazos-. Quiero decir. Aquí estamos, dos chicas calientes, solas porque esos chicos tienen que poner a su desmayado compañero en la cama. ¿Cuán malo es eso? Aún podríamos estar afuera.

-Los clubes a bordo aún están abiertos.

-Todos los chicos buenos probablemente ya están con alguien.

Nos sentamos por un rato, sólo mirando el cielo. Eventualmente el barco sonaba su claxon, y nos empezamos a mover en la noche.

-Así que mañana es un día y noche a bordo -dijo Brooke finalmente-. ¿Por qué no nos encontramos alrededor de la piscina cerca de las dos?

Después de pasar todo el día con Brooke, estaba lista para algún tiempo a solas, y podía fácilmente tener lo otro en la mañana.

-De acuerdo.

-Les diré a los chicos.

Mis ojos se ampliaron.

-¿Cuáles chicos?

Ella sonrió.

-Todos ellos. Yo creo en lo de traer a la fiesta conmigo.

Se puso de pie.

-Tuve un buen día hoy, Lindsay. Te veo mañana.

-Buenas noches, Brooke.

Cambié de posición, intentando conseguir estar más cómoda en la silla. Aún estaba tan inquieta para ir a la cama. Supongo que podría haberme sentado en el balcón fuera de mi habitación, pero estaba de humor para la libertad.

No podía evitar el hecho de pensar en la película Titanic. El romance que había tenido lugar a bordo de ese barco me había hecho soportar la película tres veces. Por supuesto, ver a Leonardo Di Caprio tampoco fue ningún apuro.

Supongo que una parte de mí había pensado que fácilmente encontraría un romance similar al de la película, en un barco de crucero.

Pero no era fácil conocer gente. Los chicos que habíamos conocido esta noche podrían haber fácilmente estado viajando en otro crucero que estuviera dirigiéndose hacia el Caribe, y nuestros caminos nunca se cruzarían de nuevo.

Mañana, sin embargo, sería otro día. Tal vez tendría un poco más de suerte conociendo a Señor Perfecto-por-Una-Noche.

El cerrar mis ojos me dio un pensamiento sobre lo que realmente estaba buscando en un chico, pero antes de que pudiera crear una imagen clara, me sentí caer en el sueño. No tenía la energía o el deseo de despertarme y volver a mi habitación. Sólo unos pocos minutos. Sólo unos pocos minutos de descanso. Eso era todo lo que realmente quería.

Me desperté para encontrar una gran toalla de playa tendida sobre mí, y el sol ocultándose en el horizonte. Era en verdad precioso, pintando el cielo con profundos colores pasteles. Sabía por su propia naturaleza que no eran colores brillantes pero cuando la naturaleza hacía al arte, había un resplandor al tono que era indescriptible.

Oh, Dios, era simplemente maravilloso. Me erguí, estiré y me quedé congelada.

Ryan estaba sentado en la silla a mi lado.

-¿Qué estás haciendo aquí? -espeté.

-Quería caminar en una mañana de niebla antes de que se llenara de gente. Te reconocí. ¿Perdiste tu llave de nuevo?

Arrugué mi nariz.

-No perdí mi llave antes.

-Ok, entonces, ¿diste tu llave a alguien más, y olvidaste reclamarla?

Me tapé la boca al tiempo que soltaba un gran bostezo.

-No. Sólo me senté aquí anoche, disfrutando de la paz y la tranquilidad. -Me encogí de hombros-. Supongo que me quedé dormida.

Me incorporé un poco más, e hice una mueca mientras mi anterior quietud y mis músculos apretados se revelaban. Una silla de living no era un buen lugar para pasar la noche.

-¿Dura? -preguntó Ryan.

-Y más: apretada, molesta y adolorida -admití-. Voy a tener que conseguir un "derretidor de músculos".

-¿Un derretidor de músculos?

-Un masajeo ofrecido por el spa. Te afloja los músculos.

-Date vuelta. Te haré masajes en los hombros.

-No tienes que hacer eso -dije-. Ellos son profesionales a bordo.

Se acomodó y dejó caer sus piernas sobre el borde de la reposera.

-Sí, pero ellos no se levantan tan temprano, y no tengo nada más que hacer ahora. Vamos.

Metiendo mis pies debajo de mí, me recosté sobre la reposera de manera que mi espalda quedaba hacia él. Dado que estaba usando un top sin mangas, la mayor parte de la piel de mis hombros estaba expuesta, por lo que podía sentir el calor de sus manos contra mi piel mientras comenzaba a sacar el agarrotamiento de mi nuca y hombros. Era lindo. Él era lindo.

De repente sus manos se quedaron quietas en mis hombros.

-¿Así que cuántas cosas quedan en tu lista?

-Varias.

Sus manos comenzaron a trabajar su magia nuevamente.

-¿Qué pudo marcarse ayer?

-Beber margaritas. ¿Qué hiciste tú?

-Fui a los clubs.

-No te vi. -Incliné la cabeza hacia un lado. Sentí a mis músculos relajándose. Esta fue una cosa genial para despertarse.

-¿Conociste a alguien interesante? -preguntó.

-Conocí a un par de chicos. Tres en realidad. ¿Qué hay de ti?

-Sí, pasé algún tiempo con una chica.

Ese comentario me molestó mucho más de lo que debía. Así que el beso de ayer no había en verdad significado nada para él. Por otro lado, yo le había devuelto el beso, y había pasado el tiempo con otros chicos anoche. Era mejor si no significaba nada. Absolutamente. O al menos eso es lo que me dije a mí misma.

-¿Has visto a mamá o a Walter últimamente?

-Nop, y no los he buscado. -Me dio palmaditas en los hombros como si diera por terminado-. No olvides que tenemos entradas para un espectáculo esta noche.

Me levanté de la reposera y me estiré. Los pasajeros estaban comenzando a llegar en la cubierta. Podía ver a la gente caminar y trotar por el camino.

-¿A qué hora?

-Te golpearé a la puerta a las ocho. Podemos caminar juntos hasta allí.

-¿Qué hay de Brooke? ¿Le conseguiste un boleto?

-Sí, pero olvidé conseguir un boleto para su acompañante de viaje.

-Le haré saber. Y gracias por el masaje.

-De nada. -Levantó la toalla de playa que había estado tendida sobre mí, y se alejó.

Lo vi desaparecer. Mi mente obviamente no había comenzado a funcionar aún porque me tomó un minuto recordar que él me había reconocido cuando estaba trotando. Me había tapado con su toalla de playa.

¿Cuántas personas llevaban una toalla de playa cuando estaban corriendo? Él estaba tomando esta solicitud de Walter de cuidarme muy en serio. Y me encontré preguntando por qué esa idea no me molestaba tanto como la primera vez.


CONTINUARA...

 

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