
Capitulo 11
"¡Zoey! Doug! "
"¿Qué?", me quejé en el asiento. Por la forma en que mi cara se resistió al movimiento, me di cuenta que la textura del tapizado se había impreso en mi piel.
"¡Capitán Anderson!", cantó Keke.
Capitán Anderson, en Panamá City, mi restaurante de mariscos - fue la trampa favorita para turistas. Y no había manera de que yo bajara de la furgoneta. Mi dolor de cabeza había desaparecido, pero estaba dormida. Totalmente. Lejos de la ciudad al lado del mar.
"Púdrete", dijo Doug. Su voz llegaba desde la derecha. Yo estaba acostada sobre mi estómago, así que él debía estar acostado de lado en el asiento trasero.
Se hizo un silencio sofocante. A pesar de que había caído la noche, en la camioneta hacía demasiado calor con el acondicionador de aire apagado. Bienvenidos a Florida.
Doug se deslizó a lo largo de mi cuerpo, hasta un extremo del asiento, sin molestarme. Ahora que había muchos asientos disponibles, querría el suyo. Bien. Me extendí a lo largo de todo el asiento, como un cubo de hielo que se funde, derritiéndome más aún cuando mis dedos tocaron la tapicería aún caliente por su cuerpo. Soñar con él era mejor que la realidad.
Un crujido y un ruido sordo. Abrió una ventana, luego otra.
Su peso aplastó el asiento mientras se deslizaba a mi lado otra vez. Era sensato que volviera. Tendría que dormir conmigo cuando el equipo subiera a la camioneta, de cualquier manera. Y si se sentía tan mal como yo, querría moverse lo menos posible.
Volví a mis sueños sobre él. Probablemente, él no pudiera evitar que su rodilla tocara mi muslo.
"Zoey", dijo, alcanzándome en el escarabajo. Me sacó y me llevó por el césped. Detrás de nosotros, el escarabajo explotó (el ciervo se había alejado, y nos miraba por encima del hombro a través de los árboles). Aún tan alto y sólido como era Doug, la onda expansiva lo arrojó al suelo. Se retorció en el aire, por lo que sufrió la peor parte del aterrizaje, y el mío fue amortiguado por la parte superior de su cuerpo.
"Doug, lo siento", murmuré.
"No es culpa tuya -susurró-. "Calla". Su rodilla apretó mi muslo. Su rodilla empujó mis muslos abiertos mientras su lengua abría mi boca. Me besó con fuerza en la lluvia suave. Me estremecí.
Tomé aliento por la nariz cuando la furgoneta volvió a la vida a mi alrededor. Sin abrir los ojos, sabía exactamente qué había sucedido. Había sentido frío cuando el entrenador encendió el aire acondicionado, y me había acurrucado contra Doug. Reconocí su aroma a mar y cloro. Ahora habíamos aparcado en la escuela secundaria. Las luces estaban encendidas, y el equipo recogía sus bolsas y arrastraba los pies hacia la puerta. Probablemente, cada uno de ellos se había asomado al asiento de atrás para ver lo que Doug y yo estábamos haciendo.
Pero tal vez Doug no sabría que me había arrimado a él. A lo mejor, aún estaba dormido y yo no tenía nada de qué preocuparme. Abrí los ojos.
Él me estaba mirando.
Salté de la sorpresa.
"Lo siento", me dijo. "Quería asegurarme que tus pupilas tuvieran el reflejo normal".
Empecé a sentarme despacio, pero algo me sujetaba. Los largos dedos de Doug rodeaban mi brazo. Su pulgar me apretó la muñeca.
"Controlando tu pulso". Me dejó ir. "Ahora está más acelerado".
¿Me estaba diciendo que sabía que había soñado con él? Le pregunté como al pasar:
"¿Qué podría decirte mi pulso, de todas maneras?"
"¿Acaso parezco un médico?" Se inclinó hacia abajo. Me incliné también, para tomar sus muletas por él, pero ya las había levantado del suelo.
Rengueó por el pasillo. En la puerta corrediza se detuvo para decirle algo a Keke. Ella asintió con la cabeza. Luego apoyó con cuidado los extremos de las muletas en la acera afuera de la camioneta, y se lanzó hacia abajo. No pude verlo caer, pero le oí gritar:
"¡Carajo!"
"Zoey, amiga", me llamó Keke. "Vas a pasar la noche con Lila y yo para que podamos cuidarte".
Gabriel dijo algo de chicas en acción. Lila pasó por más de dos asientos para darle una bofetada. Todos los que permanecían en la camioneta se reunieron alrededor de ellos para ver. Es decir, todo el mundo, a excepción de Mike. Justo frente a mí, se inclinó para guardar sus pertenencias en la mochila, luego se volvió hacia la puerta.
Cuando se volvió, me miró directamente. Luego miró hacia otro lado con tanta rapidez que yo diría que sus ojos simplemente daban un vistazo cuando salía de la camioneta.
Pero yo lo había visto. Y él se había ruborizado. Como si hubiera visto todo lo que yo había hecho a Doug en la hierba, junto a los restos del accidente, y se sintiera avergonzado de que yo hubiera hecho tal cosa al tiempo que tenía una relación con Brandon.
O como si estuviera enfadado. Doug le había pedido que mintiera a todos, incluyendo a Brandon, y fingiera que no había visto lo que habíamos hecho.
O... como si quisiera salir de la camioneta antes de que yo pudiera hacerle cualquier pregunta sobre el accidente. Como si él supiera algo que yo no sabía.
"Vamos, chica". Lila me empujó.
"No puedo quedarme con ustedes", murmuré. "Mi papá me espera en casa".
"Doug dijo que tu papá se ha ido y tu mamá está fuera de la ciudad, y que nosotros tenemos que mantener un ojo sobre ti".
Tu mamá está fuera de la ciudad. Me reí de ese eufemismo. Por lo menos Doug no había soltado la lengua sobre ella. Mientras nadie supiera nada, yo podía seguir fingiendo que no había sucedido.
"Mi papá espera que vaya a casa", insistí. "Tiene maneras de controlarme".
"Llámalo", dijo Lila. "O haremos que nuestra madre lo llame si no te cree
Agité ambas manos desechando esa idea. Su madre se enteraría de que mi papá se había ido y que mi mamá no estaba. Informaría a Servicios de Protección Infantil.
"Entonces hazle un mail y dile lo que estás haciendo y por qué", dijo Lila. "Escribe un mensaje y yo tomaré una foto de ustedes dos pareciendo..."
"...drogadas", dijo Keke.
Tomé el teléfono de Lila, tipeé el correo electrónico de mi papá y el mensaje, "Estoy jodida", y se lo entregué de nuevo.
"¡Zoey!" gritó ella.
Keke arrebató el teléfono de Lila y miró la pantalla.
"Vas a conseguir enterrarte a ti misma. No más idas al estacionamiento con Brandon, nunca más". Apretó una tras otra las teclas con el pulgar, volviendo atrás.
"Hablando de eso", me lamenté, "¿creéis que alguien se hizo alguna idea equivocada acerca de Doug y yo aquí atrás?"
Me miraron sin comprender. Lila sugirió: "¿Cómo si...?
"Como si Stephanie Wetzel le dijera a Brandon..."
Keke sugirió: "¿Qué...?
"Que Doug y yo estábamos...algo así".
"¿En serio?" gritó Lila.
"¡No!" Me lamenté golpeando ambas manos sobre mis orejas.
Lila se rió histéricamente. "¿Tú y Doug? ¡Ni de casualidad!"
Keke me palmeó comprensivamente la rodilla. "No, nadie sospecha que estabas haciendo algo con Doug Fox. Te pegaste en la cabeza más fuerte de lo que pensábamos".
He vivido siempre en el océano. Es decir, frente al mar, con el ruido de las olas ahogando la TV cuando se abren las ventanas. Pero nunca, nunca, di el océano por sentado, porque la mayoría de la población de nuestra ciudad vivía tierra adentro. Por ejemplo Keke y Lila.
Me desperté en el sofá a una hora normal por la mañana, o sea, muy pronto. Mucho antes que otros adolescentes, que me habían contado que dormían hasta la tarde los fines de semana. Yo no entendía esto. Tenía que hacer las tareas escolares, libros para leer, datos para ingresar. Los hermanos menores de Keke y Lila ni siquiera estaban viendo los dibujos animados aún.
Ahora mi dolor de cabeza era lo bastante fuerte como para tomar analgésicos, pero no tanto como para que debiera cuidar de no mover la cabeza demasiado rápido. Estaba volviendo a la normalidad. Aproximándose a mi rutina normal. La rutina es importante.
Desde que mi mamá trató de suicidarse, tener una rutina aseguró que mi vida siguiera siendo perfectamente normal.
A primera hora de la mañana, en la casa de mi papá, siempre salía al balcón para observar el océano y respirar la brisa.
Aquí, después de quitar las piezas de Lego pegadas a mi cara, me acerqué a la puerta del patio trasero.
Había estado aquí muchas veces. Yo debería haber sabido hacia qué dirección se orientaba la casa. Pero era un laberinto, un barrio como el de Brandon aunque menos estructurado, curvas sinuosas en vez de ángulos rectos en las calles. Siempre me confundía al venir aquí.
Y esta mañana, bajas nubes grises cubrían el cielo, casi como si fuera invierno. ¿Dónde estaba el parche brillante que indicaría el este y el sol? No tenía idea hacia qué lado estaban el sur y el océano.
Precipitándome por la puerta trasera y dando vueltas en aquel jardín de gnomos, ahogué un grito y golpeé mis manos sobre la boca. No tenía orientación. Contuve la respiración para no entrar en pánico. Mi corazón latía en mi pecho. Las lágrimas me picaban en los ojos.
Finalmente me di vuelta hacia la casa. Uno de los hermanitos de Keke y Lila estaba en la puerta abierta, con un pañal de Superman y un elefante rosa bajo el brazo, mirándome. OH, yo sabía lo que estaba sintiendo, observando a una persona grande volverse loca.
Sorbí y pasé rápidamente mis dedos por mis ojos para secarlos.
"¡Buenos días!", lo saludé. "Acabo de darme cuenta de que he perdido algo. Pero no te preocupes. Lo voy a encontrar".
Superman me miró recelosamente.
"¿Quieres ayudarme a preparar el desayuno?", le pregunté, imitando el entusiasmo de Keke.
Eso alejó su pensamiento de mi errático comportamiento. Pronto se nos unió una princesa del pañal en la cocina. Terminé haciendo el desayuno para lo que parecían ser quince o dieciséis niños.
Me gustaban los niños. Yo animaba las fiestas de cumpleaños en el parque acuático, y por supuesto como salvavidas veía niños todo el día. Pero en "Deslízate con Clyde" soplaba el silbato cuando necesitaba su atención. Les daba indicaciones con una inclinación de cabeza, y seguían mis órdenes porque les daba miedo con mi cara severa y mis ojos ocultos detrás de las gafas de sol.
Por el contrario, estos niños no entendían el sentido de "¡No hagas eso!". Limpié un montón de harina del suelo de la cocina, y sin quererlo pensé realmente en el medio hermano o hermana que tendría pronto. El bebé de Ashley nacería el día de San Valentín.
Después leí a los chiquillos hasta enronquecer. Pero sólo podía soportar un poco de esto. Quería ir a mi casa. No tenía artículos de tocador, excepto lo que llevaba en la mochila, y era demasiado alta para usar ropa de Keke y Lila.
Más que eso, quería saber qué me había sucedido. Y eso requería una visita al lugar donde me había accidentado.
"¿Tu mamá va a demandar a Mike?", preguntó Keke. Mis amigos agrupan a todos los abogados en la misma categoría, y hacen muchas bromas siempre preguntando si mi mamá iría a demandar a las personas.
Mi mamá era defensor de oficio. Nunca había presentado una demanda en su vida (desilusionando a mi padre, quien decía que sólo una niña mimada iría a la escuela de leyes todos esos años para optar por hacer tan poco dinero como fuera posible).
Me alegré de que Keke preguntara esto, sin embargo. Significaba que pensaba que mi mamá seguía trabajando. No había salido en las noticias todavía.
"No, el accidente no fue culpa de Mike", le dije. "O mía. Mamá quiere que tome algunas medidas mientras la evidencia está todavía aquí. Podría conseguir más dinero del seguro".
Odiaba mentir a mis amigas, sobre todo cuando habían cuidado de mí anoche y me estaban ayudando ahora. Estaba comenzando a desesperarme.
CONTINUARA...