Caribbean Cruising

Capítulo 15
El Encantamiento. Día cuatro
Brooke había dicho que le gustaba llevar la fiesta con ella, y absolutamente lo hizo. Yo estaba sentada en la cubierta de la nave. Cerca de los límites de la zona infantil de la piscina, cuando llegó con su grupo, como Ryan se refiere a ellos.
Seis chicos la estaban siguiendo como cachorros, esperanzados por una galleta para perros. Era algo divertido de ver.
Me vio y me saludó con entusiasmo. A continuación, se dirigió hacia mí. Yo había llegado antes de que empezara a llenarse, y había sido capaz de reclamar un par de tumbonas, pero de ninguna manera sabía que necesitaría reservar ocho. Me pareció desconsiderado de nuestro grupo el coger tantas, sobre todo cuando no había tenido la certeza de que Brooke traería a todo el mundo.
Supongo que no debería haber tenido esa duda, pero ahora me preguntaba dónde se iba a sentar todo el mundo.
Aparentemente, los chicos estaban bien con el suelo o el borde de una tumbona porque tan pronto Brooke reclamó la suya, estaban alrededor de las dos. No parecía haber ninguna rima o razón sobre dónde sentarse.
En la secundaria había tenido un montón de citas en grupo. Ya sabes, donde varios chicos y chicas salen juntos. A veces tenías pareja, a veces no. Tomaba mucha presión conectar con una persona, y prevenía el torpe uno-a-uno que sucedía antes de estar seguro si uno-a-uno funcionaría para ti.
Pero nosotros siempre habíamos sido tantos chicos como chicas para que nadie se sintiera como si fuera un extraño. Con Brooke a veces me sentía como si hubiera conectado conmigo para así tener alguien para imponer a los que no quería.
Bueno, estoy segura de que ella no quería que las cosas resultaran así. Brooke no dedicaba a cada chico la misma cantidad de atención, y él que no era el sabor del momento tendía a desplazarse hacia mí.
No tenía el don de Brooke de soplar a un chico mientras lo conducía adelante. Pero supongo que todo era parte de coquetear como una zorra, y ella tenía el estilo al dedillo.
A los chicos no parecía importarles, si es que ellos se daban cuenta de lo que estaba pasando. A veces los chicos van totalmente desorientados.
-Tú sabes, realmente estoy deseando un batido -dijo Brooke.
-¡Yo te lo traigo! -Michael y Shooter dijeron a la vez, saltando a sus pies.
-¿Quieres algo, Lindsay? -preguntó Chad.
-Sí. -Cogí mi mochila.
-No te preocupes por eso. Te lo conseguiré -dijo-. ¿Qué quieres?
Pedí un batido de fresa y plátano. Todos los chicos fueron como si no pudieran manejar conseguir las bebidas por sí solos. O tal vez no se fiaban de dejar a nadie detrás, y había un código no escrito de que uno no podía quedarse con nosotras si uno solo de ellos tenía que irse.
-¿No son geniales? -preguntó Brooke.
-Pero, ¿cuál te gusta?
-Oh, me gustan todos. Eres bienvenida a compartir.
-¿Compartir? -le pregunté, un poco estupefacta.
-Por supuesto. Estamos de vacaciones. No es que vayamos a tomar en serio a ninguno de ellos.
Nunca había compartido los chicos antes, y no estaba segura de querer ahora. Quiero decir, no contaba ir por ahí dando vueltas juntos, pero no quería pensar en que un chico pudo conectar con Brooke y luego vino a estar conmigo. O que después de estar conmigo, era libre para ir con Brooke.
Sentía repulsión al pensar en ello.
-Sabes, Brooke, no estoy muy metida en lo del intercambio.
Rodó sus ojos.
-Eres tan aburrida, Lindsay.
-No lo creo.
Hizo un impaciente encogimiento de hombros.
-Está bien. Entonces, ¿cuál quieres? Una vez que lo sepa, me quedaré lejos de él.
Dios mío, eso me puso en un aprieto.
-No estoy muy segura -admití.
-Está bien, vamos a jugar al campo hasta que lo encuentres. Y conocer a otros chicos en el camino.
-¿Más chicos?
-Claro, ¿por qué no?
Supongo que no había realmente ninguna razón para no conocer a más chicos. Y tal vez me encontraría con alguien que al instante aceleraría mi corazón. Hablando de chicos que me aceleraban el corazón...
-Oh, escucha, tenemos entradas para el espectáculo de esta noche de cabaret. Puedes reunirte con nosotros fuera del teatro a las ocho.
Brooke arqueó una ceja.
-¿Y exactamente quién somos nosotros?
-Ryan y yo.
-Sabes, para ser alguien que no te interesa, vas mucho con él.
-Es como te dije; es el ahijado de mi nuevo padrastro así que no puedo ignorarle por completo.
-¿Estás segura de que es todo lo que hay?
No, yo no estaba segura. Ryan era agradable, y me gustaba, pero él interfería seriamente en mis planes para este crucero. Yo ni siquiera había empezado a pensar en cambiarlos. Pasar más tiempo con Ryan, porque aquí estaba yo, al cuarto día de viaje,
y no había conocido a ningún hombre que contemplara incluso con la posible perspectiva de una aventura.
Iba a darme un día más, y si no conocía a alguien que me intrigara un poco... no estaba segura de lo que iba a hacer exactamente. Estaba decidida a completar todos los artículos en mi lista, pero quería que el último fuera especial.
Los chicos regresaron con fuerza, con batidos para todos. Bebimos nuestras bebidas, y comimos los nachos que un par de chicos habían traído. Nos metimos en una acalorada discusión sobre si debíamos o no hacer buceo o snorkel cuando llegáramos a Gran Caimán.
Parecía que los chicos que Brooke tenía enganchados tenían planes a largo plazo. Ellos estaban bastante bien, así que no me molesté, pero ninguno aceleraba mi corazón, y estaba un poco preocupada de que eso podría limitar mi capacidad para encontrar la persona correcta.
-¿Quién subirá por la escalada de roca? -preguntó Michael.
Tuve que admitir que había estado mirando la pared de escalada. Los había visto en varias tiendas de artículos deportivos, pero nunca me aventuré en una.
-Yo voy -le dije.
-Pero va a estar caliente y sudoroso -se quejó Brooke.
-Va a ser divertido -le aseguré.
Por otra parte, estábamos de vacaciones en el Caribe. Caliente y sudoroso era parte de las vacaciones. Incluso con brisas tropicales, el clima era cálido.
Brooke se burlaba de los chicos y estos de ella. Estaba empezando a pensar que su falta de entusiasmo era más para mostrar que otra cosa. Una manera de llamar la atención.
Finalmente la convencieron de darle una oportunidad. Recogimos nuestras cosas de la piscina, y nos dirigimos a la pared. No había cola, lo cual me sorprendió.
Sólo había una persona escalando, y lo reconocería en cualquier parte.
Ryan.
Él estaba en la parte superior, probablemente a veinte metros del suelo, probando los soportes de manos y pies antes de ir más alto. Había visto lo suficiente en las tiendas de escalada como para saber que era mucho más difícil de lo que parecía.
-Wow -dijo Brooke en un tono respetuoso, callado-. Él está, como, totalmente en forma.
Llevaba pantalones cortos y una camiseta similar a la que había llevado en el gimnasio. Los músculos de sus piernas y brazos se veían casi tan duros como la pared que estaba escalando.
-¿Por qué está simplemente ahí parado? -preguntó Brooke.
-Está tratando de encontrar el soporte correcto para moverse hacia arriba -dijo Shooter-. Cuanto más alto llegas, es más difícil. Hombre, sólo he sido capaz de hacer dos tercios de una pared antes de perderlo totalmente.
-¿Y qué pasa entonces? -preguntó Brooke-. Quiero decir, ¿cuándo lo pierdes?
-Estás con una polea -dijo Shooter-, por lo que cuelgas en el aire un momento, y luego te llevan hacia abajo.
Escuché su conversación, pero mis ojos estaban clavados en Ryan. Finalmente hizo su movimiento, alcanzándolo y elevándose hacia arriba. Estaba totalmente impresionada. Él no estaba haciendo una carrera, no estaba tratando de impresionar a una tribuna o a nadie más que a sí mismo. Simplemente hacía sus movimientos lenta y constantemente.
Los chicos que estaban con nosotras empezaron a cantar.
-¡Vamos!¡Vamos!¡Vamos! -Mientras que lentamente aplaudían.
Ryan miró hacia abajo, y fue como si su mirada se encontrara con la mía. Tenía miedo de moverme, de hablar, de hacer cualquier cosa que pudiera distraerlo. Sabía que estaba totalmente seguro allí, atado a la polea. Uno de la tripulación del barco sostenía el otro extremo de la cuerda, y mantenía un ojo en Ryan.
Sin embargo, viendo a Ryan me hizo contener la respiración.
Luego cortó el contacto visual, y volvió a tratar de averiguar la mejor manera de llegar a la cima. Se movió lentamente hacia la parte superior. Su pie resbaló, se me cortó la respiración y Brooke soltó un pequeño grito.
Entonces, Ryan recuperó el equilibrio, se relajó, tocó la parte superior, y se empujó a sí mismo lejos de la pared.
Los chicos aplaudían y chocaban lo cinco como si fueran ellos los que habían llegado a la cima. Ryan hizo rappel y cayó al suelo. Después de que un asistente le ayudara a salir del arnés, se pavoneó hasta donde estábamos parados.
-Entonces, ¿vas a darle una oportunidad? -preguntó, mirándome directamente, dando la impresión de que todo lo demás era intrascendente.
-Pensé en hacerlo -le respondí.
-¿Alguna vez has subido antes? -preguntó.
-No -admití.
-No intentes ir demasiado rápido, y no vayas demasiado lejos -sugirió-. Y si te cansas, sólo haz rappel de nuevo hacia abajo.
-Haces que parezca fácil -le dije con una sonrisa.
-No es fácil, pero no es tan difícil como escalar una montaña real.
-Amigo, ¿has escalado en una montaña de verdad? -preguntó Cameron.
Ryan cambió su atención a Cameron, como si le hiciera gracia la pregunta.
-Sí, tengo mucha experiencia al aire libre.
-Genial.
Ryan se volvió hacia mí y sonrió.
-Ahora, voy a verte subir.
CONTINUARA...










